lunes, 28 de octubre de 2013

"Catastrofismo, administración del desastre y sumisión sostenible" (René Riesel y Jaime Semprun, 2011)

Lee este artículo en catalán en el blog Horitzons inesperats.


Jaime Semprun y René Riesel, Catastrofismo,administración del desastre y sumisión sostenible, Pepitas de calabaza, Logroño, 2011.

"Al acabar de arruinar todas las bases materiales, y no solamente materiales, en que se apoyaba, la sociedad industrial crea tales condiciones de inseguridad, de precariedad generalizada, que sólo un aumento de la organización, es decir, del sometimiento a la máquina social, puede hacer pasar este agregado de aterradoras incertidumbres por un mundo habitable".

La propaganda que se hace sobre la destrucción del planeta que se está produciendo en las últimas décadas sienta las bases de una nueva vuelta de tuerca en los mecanismos de dominación. La misma sociedad industrial que causa los destrozos difunde abundante información científica sobre ellos, a la vez que presenta sus nuevos mecanismos de regulación como un remedio que permita continuar con la espiral de producción y consumo de mercancías.

Esta es la tesis principal de este libro, que acabo de releer. Dicha tesis se desarrolla con un rigor y un espíritu crítico nada comunes en nuestro tiempo, en que la práctica totalidad del "debate" que se da en la sociedad del espectáculo es vacío y carente de interés.

El texto continúa probando que del ecologismo científico se ha adoptado la necesidad de regulación de la actividad económica, de la planificación de la explotación de los recursos y por extensión de todas las actividades sociales, para conseguir una supervivencia garantizada en un mundo lleno de amenazas. Esta tesis es abrazada con entusiasmo por amplios sectores de la "izquierda" más "comprometida", que se convierten en defensores a ultranza de la regulación estatal de la actividad económica capitalista.

Riesel y Semprun rechazan el marco de referencia de la sociedad espectacular-mercantil, con su fundamento en la producción industrial, como único modo de vida posible. Por ello someten a crítica tanto su versión desregulada, de destrucción suicida del planeta, como la apología de su versión regulada, que se propondría mantener estables dentro de la gravedad las constantes vitales de nuestra Tierra por medio de un sometimiento creciente de los individuos al control social por parte de un poder centralizado, el cual es difícil no sospechar que es en realidad un fin en sí mismo.

El de Riesel y Semprun es un texto de referencia al que volver una y otra vez, y un complemento necesario de "La sociedad del espectáculo" y "El planeta enfermo", de Guy Debord, así como de "Crédito a muerte", de Anselm Jappe.

La comparación con Jappe es interesante. Mientras éste se centra en analizar las contradicciones internas de la mercancía y el capitalismo, Riesel y Semprun prefieren hablar de lo que la sociedad industrial realmente hace, subrayando su absurdo, su fealdad y su carácter indeseable. Al hacerlo dejan en evidencia al discurso de la "sostenibilidad": sostener este desastre, dicen, es cualquier cosa menos deseable.

Jaime Semprun (fallecido en 2010) ya apuntaba tesis parecidas en "La nuclearización del mundo" (editado también por Pepitas de Calabaza), aunque ahí centrándose en el papel central que juega la energía nuclear dentro de la estrategia de fortalecimiento del poder.

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